Soy Licenciado en Turismo, con carrera técnica en Contabilidad cursada en secundaria. Fue precisamente en este período cuando surgió el interés por la docencia, la cual no pude seguir en ese momento por problemas familiares que me retuvieron en el hogar, continúe estudios en bachillerato al lado de mis padres pero siempre con la intención de llegar a estar frente a grupo.
Un instructor de contabilidad fue ejemplo a seguir, por su manera de apoyar a cada uno de mis compañeros y las técnicas de enseñanza aplicadas al aprendizaje de la materia.
Así que, después de varios años ya teniendo una experiencia práctica en mi profesión y sentirme capaz de estar al frente de un grupo para transmitir mis experiencias y conocimientos, me fui a tocar puertas en diversas escuelas del nivel medio superior, en 1995 inicié mis actividades docentes, con mucho ánimo y poco ingreso. Situación que por poco me hace abandonar esta gratificante actividad.
El ser profesor me ha servido para desarrollarme en lo personal, me hace sentir útil, rejuvenecido y con entusiasmo para formar jóvenes que sean positivos, productivos y sirvan de motor para llevar adelante a la comunidad en la región y lugar donde establezcan su residencia definitiva. Pienso que la docencia es una enorme responsabilidad ya que son personas la materia prima que empleados y si fallamos no siempre se pueden resarcir los daños, quedan marcados de por vida, depende de esto que sean personas de bien, que nos encuentren después de egresar y nos saluden con gusto, que busquen ayudarnos cuando solicitamos sus servicios o que seamos víctimas de sus actos delictivos de forma intencional o casual.
Es una labor formativa la que continuamos haciendo en este nivel de educación media superior, aún cuando esta función se muestra y cimenta en la educación inicial. De ahí, la justificación de los requisitos que solicita la reforma integral del bachillerato, aplicar competencias pero con fundamento en valores.
Las satisfacciones recibidas son abundantes, primero la aceptación y aprecio de los alumnos egresados y el reconocimiento que proporcionan cada vez que se presenta la oportunidad. El acercamiento con ellos me ha permitido ser apoyo en los problemas personales y/o familiares, sirviendo en la mayoría de las ocasiones como un desahogo a sus penas, suficiente acción para encontrar por ellos mismos el hilo de la madeja y desenredarla, en otras ocasiones dándoles ánimo para continuar a pesar de los golpes de la vida, o guiándolos para recibir la ayuda requerida.
Otra satisfacción es la constante capacitación que requiere el estar frente a grupo, la adquisición de herramientas y conocimientos para hacer más grata y satisfactoria la labor.
Una de las insatisfacciones sufridas ocurrió con un alumno de uno de los primeros grupos atendidos, fui demasiado rígido con las calificaciones y el criterio aplicado para la misma, por lo cual el alumno decidió no continuar con sus estudios y solicitó su baja, analizando esto me provocó un remordimiento el no haber escuchado a dicho alumno y negar cualquier opción para que continuara, afortunadamente logró terminar una carrera. Otra es el no poder aplicar (en mis inicios) el manejo de grupos en situaciones conflictivas, pero ahora manejo mejor estas situaciones, gracias a los consejos de compañeros y los diversos cursos de capacitación recibidos sobre pedagogía y prácticas docentes.
Un instructor de contabilidad fue ejemplo a seguir, por su manera de apoyar a cada uno de mis compañeros y las técnicas de enseñanza aplicadas al aprendizaje de la materia.
Así que, después de varios años ya teniendo una experiencia práctica en mi profesión y sentirme capaz de estar al frente de un grupo para transmitir mis experiencias y conocimientos, me fui a tocar puertas en diversas escuelas del nivel medio superior, en 1995 inicié mis actividades docentes, con mucho ánimo y poco ingreso. Situación que por poco me hace abandonar esta gratificante actividad.
El ser profesor me ha servido para desarrollarme en lo personal, me hace sentir útil, rejuvenecido y con entusiasmo para formar jóvenes que sean positivos, productivos y sirvan de motor para llevar adelante a la comunidad en la región y lugar donde establezcan su residencia definitiva. Pienso que la docencia es una enorme responsabilidad ya que son personas la materia prima que empleados y si fallamos no siempre se pueden resarcir los daños, quedan marcados de por vida, depende de esto que sean personas de bien, que nos encuentren después de egresar y nos saluden con gusto, que busquen ayudarnos cuando solicitamos sus servicios o que seamos víctimas de sus actos delictivos de forma intencional o casual.
Es una labor formativa la que continuamos haciendo en este nivel de educación media superior, aún cuando esta función se muestra y cimenta en la educación inicial. De ahí, la justificación de los requisitos que solicita la reforma integral del bachillerato, aplicar competencias pero con fundamento en valores.
Las satisfacciones recibidas son abundantes, primero la aceptación y aprecio de los alumnos egresados y el reconocimiento que proporcionan cada vez que se presenta la oportunidad. El acercamiento con ellos me ha permitido ser apoyo en los problemas personales y/o familiares, sirviendo en la mayoría de las ocasiones como un desahogo a sus penas, suficiente acción para encontrar por ellos mismos el hilo de la madeja y desenredarla, en otras ocasiones dándoles ánimo para continuar a pesar de los golpes de la vida, o guiándolos para recibir la ayuda requerida.
Otra satisfacción es la constante capacitación que requiere el estar frente a grupo, la adquisición de herramientas y conocimientos para hacer más grata y satisfactoria la labor.
Una de las insatisfacciones sufridas ocurrió con un alumno de uno de los primeros grupos atendidos, fui demasiado rígido con las calificaciones y el criterio aplicado para la misma, por lo cual el alumno decidió no continuar con sus estudios y solicitó su baja, analizando esto me provocó un remordimiento el no haber escuchado a dicho alumno y negar cualquier opción para que continuara, afortunadamente logró terminar una carrera. Otra es el no poder aplicar (en mis inicios) el manejo de grupos en situaciones conflictivas, pero ahora manejo mejor estas situaciones, gracias a los consejos de compañeros y los diversos cursos de capacitación recibidos sobre pedagogía y prácticas docentes.

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